Cada familia es un sistema vivo: lugares que se conectan entre sí
Cada miembro ocupa un lugar, y entre todos se tejen lealtades invisibles, órdenes del amor y dinámicas que se transmiten de generación en generación. Tocá cada figura del genograma y mirá qué dinámicas suelen aparecer en cada lugar del sistema.
su rol en el sistema y las dinámicas que lo atraviesan.
Los tres órdenes del amor que ordenan cualquier sistema
Pertenencia
Todos los que pertenecen al sistema tienen derecho a ocupar su lugar. Cuando alguien es excluido —un hijo perdido, un secreto, un destino difícil— el sistema lo recuerda, y un descendiente puede representarlo sin saberlo.
Jerarquía
Los que llegaron antes dan, los que llegan después toman. Los padres son los grandes, los hijos los chicos. Cuando este orden se invierte —un hijo que cuida a sus padres— el amor se carga de un peso que no le corresponde.
Equilibrio
En los vínculos elegidos —la pareja, la amistad— el dar y el recibir necesitan estar en equilibrio. Cuando uno da siempre y el otro solo toma, el amor se agota. El equilibrio es lo que mantiene vivo el intercambio.
Tomar a los padres tal como son, es tomar la vida tal como es.
Bert Hellinger · creador de las Constelaciones Familiares